viernes, abril 19, 2019

TEMORES

La miro. 
Atemorizante en su desnudez. 
Nunca la blancura fue tan escalofriante.
Tímidamente extiendo mi mano. Tiemblo.
Como si supiera que ella sabe 
que me aterroriza acercarme.
Me decido, toco el teclado y comienzo. 
La pantalla brilla, blanca y fría
mientras las negras letras aparecen.
(Nunca fui buena para comenzar a escribir).
Hay un no se qué de terrorífico en ello. 
Al menos para mí. 
Nunca mis comienzos fueron fáciles. 
Pero luego mi pluma se despierta y corre, 
brinca sola de palabra en palabra, 
del pensamiento a la acción, 
tan veloz que a veces ni puedo seguirla. 

Pero primero, tiemblo.

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