jueves, marzo 30, 2006

Mi desilusión

Llegaste junto a mi
que no esperaba
de mi vida más que
desilusión
para entregarme un mundo
de sueños nuevos,
de esperanzas,
de ilusiones y de amor...
Pero dejé que surgiera
el cinísmo de mis años
los fantasmas del fracaso
y mi vieja soledad
y te alejé brutal
y cruelmente de mi vida
para luego volver
a mi infelicidad...

SILENCIAME, AMOR...

Censúrame la voz
y las palabras
con la sombra suave
de tus labios.
Desgárrame la piel
con tus caricias,
encadena mi cuerpo
bajo el tuyo
por mil noches eternas
y no me dejes nunca
decirte que te amo
porque sólo podría
hacerte daño...

GUS, para vos...

Noche otra vez.
Los fantasmas del fracaso
persiguiéndome
nuevamente
ahogándo
mis ánsias de felicidad...
"la noche está nublada
porque no estás conmigo"...
y el silencio
más vacío que mi alma
sólo me deja escuchar
el eco dulce de tu voz
que no llegó...

miércoles, marzo 29, 2006

PRESIENTO TU DESEO...


Presiento tu deseo,
que me consume
como el sol
que me besa la cintura
y corre por mi piel,
libre,
hasta el límite
donde te recibo,
donde te busco,
donde te siento,
donde te pierdes...
amándome...
amándonos...
abandonándonos...
por siempre...

Hambre de ti...

Hambre de ti
que me arrastra,
que me quema,
me consume.
Hambre de tu pelo y de tu ombligo,
de tu piel,
de tus dientes y tus uñas...
Hambre del deseo más intenso
de brazos, piernas y sexos enredados
que hacen fuego en un pliegue de mi carne.
Hambre de esos besos repartidos
por el mapa infinito de tu cuerpo,
por tu sexo entumecido y entregado,
recibido, compartido, relamido
sobre todo bien gozado...
Y agotado...
Sobre el gris abandonado de una almohada
duermo a tu lado
relajada...

EL BAUTIZO



Sacudió la cabeza, tratando de quitar las telarañas en su cerebro que le impedían saber donde se hallaba, e inmediatamente sintió cómo el desenfrenado galopar de sus oídos aumentaba de intensidad, mientras su cabeza daba vueltas desagradablemente.
Abrió los ojos, mientras el universo giraba vertiginosamente a su alrededor en un remolino de colores que lo mareaba aun más. ¡Que resaca!...
Seguramente la culpa la tenía el pisco. A él nomás se le ocurrió comprar unas botellas de a litro "para hacer unos traguitos"; como iba a ser todo "en seco", su nuevo rol de padrino ameritaba un brindis con algo especial y su comadre preparaba el "sour" como los dioses.
Era imposible tomarse uno solo, así que como la ocasión lo ameritaba, brindó con todos por la felicidad de concretar un compadrazgo con el mejor de sus amigos, amistad que nació desde que eran compañeros de colegio y continuó cuando comenzaron a trabajar juntos en la misma empresa X.
¡Tan buen compañero! ¡Tan leal! ¡Si lo quería más que a su propio hermano!
Como lamentaba no haber estado presente, por el trabajo, cuando él se casó y no haber podido ser su padrino de bodas, se comprometieron a apadrinar a sus primogénitos, cuando fuera la ocasión, para sellar así por siempre su afecto.
Recordaba a su compadre diciéndole: ¡salud por la amistad!, cada vez más tambaleantes ambos, después, su mente se perdía entre copas y saludos; vagamente recordaba caras distintas que le presentaba su comadre, también algo achispada por los continuos brindis.
Luego se le perdían los recuerdos, por más que intentaba saber que había pasado más tarde.
De algún modo había llegado a su casa... pero no, esa no era su habitación ¿donde diablos había ido a parar? sabía que había algo raro, pero no lograba precisar qué. Por el momento se levantaría y se iría, desde donde fuera que se encontrara.
Se dio vuelta, para intentar bajar de la cama, y se dio cuenta con pavor que no estaba solo... a su lado, profundamente dormida, estaba su comadre.