Un espacio creado para jugar con las letras, crear textos y compartirlos con quien desee leerlos.
miércoles, marzo 29, 2006
EL BAUTIZO
Sacudió la cabeza, tratando de quitar las telarañas en su cerebro que le impedían saber donde se hallaba, e inmediatamente sintió cómo el desenfrenado galopar de sus oídos aumentaba de intensidad, mientras su cabeza daba vueltas desagradablemente.
Abrió los ojos, mientras el universo giraba vertiginosamente a su alrededor en un remolino de colores que lo mareaba aun más. ¡Que resaca!...
Seguramente la culpa la tenía el pisco. A él nomás se le ocurrió comprar unas botellas de a litro "para hacer unos traguitos"; como iba a ser todo "en seco", su nuevo rol de padrino ameritaba un brindis con algo especial y su comadre preparaba el "sour" como los dioses.
Era imposible tomarse uno solo, así que como la ocasión lo ameritaba, brindó con todos por la felicidad de concretar un compadrazgo con el mejor de sus amigos, amistad que nació desde que eran compañeros de colegio y continuó cuando comenzaron a trabajar juntos en la misma empresa X.
¡Tan buen compañero! ¡Tan leal! ¡Si lo quería más que a su propio hermano!
Como lamentaba no haber estado presente, por el trabajo, cuando él se casó y no haber podido ser su padrino de bodas, se comprometieron a apadrinar a sus primogénitos, cuando fuera la ocasión, para sellar así por siempre su afecto.
Recordaba a su compadre diciéndole: ¡salud por la amistad!, cada vez más tambaleantes ambos, después, su mente se perdía entre copas y saludos; vagamente recordaba caras distintas que le presentaba su comadre, también algo achispada por los continuos brindis.
Luego se le perdían los recuerdos, por más que intentaba saber que había pasado más tarde.
De algún modo había llegado a su casa... pero no, esa no era su habitación ¿donde diablos había ido a parar? sabía que había algo raro, pero no lograba precisar qué. Por el momento se levantaría y se iría, desde donde fuera que se encontrara.
Se dio vuelta, para intentar bajar de la cama, y se dio cuenta con pavor que no estaba solo... a su lado, profundamente dormida, estaba su comadre.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
Me hizo recordar un comentario de adultos, en mi niñez sobre eso "con el compadre es pecado", buen cuento.
Muchas gracias por su comentario. Le invito a conocer mi trabajo poético en la página "Sueños, Letras, Poesía y Reflexiones de Lita Guardiola - Poeta", en Facebook, ya que he descontinuado este blog.
Saludos cordiales,
Lita Guardiola.
Publicar un comentario